Prevención del cáncer de cuello de útero (parte 2)

Retomamos la prevención del cáncer de cuello de útero. Como dije, tenemos 2 armas: la citología y la vacuna. Cada una actúa en un nivel diferente. El objetivo de la vacuna es evitar el contagio del VPH. El de la citología, detectar lesiones en las células que puedan derivar en un cáncer, una vez se ha estado ya en contacto con el virus.

La vacuna es relativamente nueva, está incluida en el calendario de vacunas y se pone a todas las niñas a los 14 años.

ImagenCalendario de vacunación para el 2014

Hay cierta controversia por el uso de esta vacuna, porque es nueva, se dice que no ha pasado el tiempo suficiente como para comprobar que es segura… lo cierto es que está dando buenos resultados (con sus posibles efectos secundarios, como cualquier vacuna) y parece que está probada su seguridad. La Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia asegura que estar vacunada es estar protegida frente e los tipos de VPH responsables del 70-75% de los cánceres de cuello uterino.

Hay 2 comercializadas: Gardasil y Cervarix. Gardasil protege frente a 4 tipos de VPH: el 6, 11, 16 y 18. Los 2 primeros, causantes de las verrugas genitales o condilomas y el 16 y 18 responsables del cáncer. Cervarix protege frente al VPH 16 y 18. Se administran en 3 inyecciones en 6 meses. Acaban de publicar estudios que demuestran la misma protección con una sola dosis que con las 3.

Aunque se incluye la vacuna en el calendario a los 14 años, se acepta que sea beneficiosa hasta los 26. Lo que se pretende es que se vacune antes de cualquier riesgo de contagio y se estima que, una vez iniciados los contactos de riesgo, llega un momento en el que no habría beneficio de la vacuna por el alto riesgo de haber estado ya expuesta al virus. Una vez ha habido contacto con el virus, la vacuna ya no es eficaz. Ahora bien, puede haber habido contacto con un tipo de VPH de bajo riesgo, pero que la vacuna nos proteja frente a otros de alto riesgo… ¿compensa ponerla entonces? Pues habrá que hacer caso a los expertos… y recomendarla hasta los 26 años. Eso sí, fuera del calendario vacunal, quien quiera ponérsela, deberá comprarla y pagarla.

Como veis, dije que hay más de 120 tipos de VPH y la vacuna más completa sólo protege ante 4, por lo que es importantísimo seguir realizándose las citologías, por si hubiera habido algún contagio de otro tipo de VPH, poder pillarlo a tiempo y poder combatirlo con la máxima eficacia. ¿Y qué es la citología? para realizarla se necesita un espéculo:

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espéculo desechable

Trucos en la consulta para que no moleste introducirlo: si la matrona no ha mojado el espéculo, se le puede pedir que lo haga, no pueden usarse lubricantes, pues alterarían los resultados de la prueba. Y lo más importante, relajación: coger aire, llenando bien los pulmones y soltarlo lentamente mientras destensamos el cuerpo. El espéculo no tiene un tamaño como para causar molestia, pero recordad que la tensión muscular que se haga, puede jugar una mala pasada. Una vez colocado, la matrona ve esto:

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Cuello del útero

Esto es lo que hay al fondo de la vagina. Al otro lado de ese orificio se encuentra la cavidad uterina. De esa zona es de donde se recoge la muestra. Esa toma puede hacerse con 2 instrumentos diferentes, un cepillito fino que puede ser de 2 tipos:

ImagenCepillo para citología

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Cepillo para citología

O bien con una pequeña espátula llamada espátula de Ayre:

ImagenEspátula de Ayre

Esto se introduce hasta el fondo y se roza la superficie. Así, se recogen varias células de la superficie para su estudio. No se corta ni se pincha el tejido, así que esta parte de la prueba es indolora. Puede ocurrir, si la zona está muy bien vascularizada, que se manche un poquito después. Se evía al laboratorio de anatomía patológica y se analiza. Es importante saber que el día de la prueba no puede haber menstruación ni infección, que alterarían los resultados, ni se pueden mantener relaciones sexuales con penetración las últimas 24 horas por el mismo motivo.

Lo que tardan en estar los resultados es muy variable, desde unas semanas hasta varios meses, dependiendo de dónde se haga. y ¿cada cuánto hay que hacérsela? Como veis, no es una prueba que haya que solicitar sólo cuando surja algún síntoma, sino que se hace precisamente para detectar lesiones antes de que estas den la cara. Pueden variar ligeramente los protocolos de un lugar a otro, pero básicamente la frecuencia es esta:

Desde el contagio hasta el desarrollo de lesiones, pueden pasar hasta 10-15 años, suele ser un desarrollo muy lento, por lo que, si las anteriores citologías han salido bien, no es necesario repetirlas año tras año. Se recomienda empezar a los 21-25 años en algunos sitios, al inicio de las relaciones sexuales en otros. Si la primera citología está bien, se repite una más al año siguiente. Si vuelve a salir bien, se realizará cada 3 años hasta que se cumplan los 35. A esta edad, si hay disponibilidad, además de analizar las células, se busca ADN del VPH para ver si el virus está presente, aunque no haya producido daño, y ver de qué tipo de virus se trata.

- si la citología está bien y no hay ADN del virus: repetir las citologías cada 5 años hasta los 65.

- si la citología está bien y hay ADN del VPH: repetir al año siguiente.

- si no hay opción en el centro de valorar el ADN del virus, seguir con la pauta de una citología cada 3 años hasta los 65.

Una vez cumplidos los 65, los estudios demuestran que si no ha habido ya lesiones, es muy poco probable que las haya. Por lo que las pruebas de detección precoz finalizarían aquí.

¿Qué hacer si no hemos seguido bien las revisiones y nos hemos saltado alguna? habrá que empezar de nuevo: hacer una citología, otra al año y después cada 3 años (menores de 35) o cada 5 (mayores de 35). Las mujeres mayores de 65 con un control incorrecto, deberán realizarse una citología y la prueba del ADN antes de dar por finalizada la detección precoz.

Informaos bien del protocolo que hay en vuestra comunidad, puesto que algunos incluyen mayor frecuencia de las citologías en función de algunos factores de riesgo, sobre todo la promiscuidad.

Factores de riesgo: las mujeres con 3-4 embarazos a término (no se incluyen abortos tempranos) tienen 2,6 veces más riesgo de cáncer de cuello de útero que aquellas sin hijos. 2 veces más riesgo en las que toman prolongadamente la píldora (aunque en ellas hay mejor detección a tiempo porque siguen más controles), 2,7 veces más riesgo en las que fuman, inmunodepresión por VIH o por estar sometida a algún tratamiento que limite las defensas, existencia simultánea de otras infecciones genitales, promiscuidad (cambios frecuentes en la pareja o pareja no monógama)…

Por grado de malignidad, los resultados positivos pueden ser: LSIL o CIN1 (lesiones de baja malignidad que, generalmente se resuelven solas), HSIL o CIN2-3, carcinoma microinvasivo y carcinoma invasivo. En función de qué lesión determine la citología, se repetiría una nueva citología en el tiempo que determine el ginecólogo o se haría una colposcopia, de la que ya hablaremos más adelante.

Recordad que esta prueba está destinada a detectar células precancerosas, no infecciones, aunque también pueden aparecer en los resultados. Si notais síntomas de infección, no hay que pedir una citología, si no un exudado vaginal para su correcto cultivo ;)

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