Matronaonline vuelve a la carga

Han sido muchos meses sin publicar, casi 9 concretamente, y ahí va una gran pista del motivo… ¡me he pasado al otro bando! A veces el cuerpo te dice “chsss… pare el carro, señorita…” y no te queda otra que hacerle caso, renunciar a exprimir el día como si tuviera 38 horas en lugar de 24, anteponiendo en muchas ocasiones algunas tareas a tus propias necesidades. Y es que ahora mis necesidades son las necesidades de 2. Hay embarazos y embarazos (y ahora vuelvo a esto), de los que ni te enteras, de los que traen complicaciones graves, de los que van enlazando una molestia con otra… ese ha sido el mío y hoy quería compartir una reflexión sobre “mi cambio de bando”.

Soy una embarazada más

Mi experiencia es una más. Muy frecuentemente trabajando alguna embarazada o madre me ha dicho “¿tú tienes hijos?” buscando sentirse más comprendida por ello. Me temo que no siento que ahora tenga mayor capacidad para atender a una embarazada por el hecho de haberlo vivido, las circunstancias de cada persona son diferentes y sus vivencias, únicas. Si una embarazada acude a urgencias sangrando no pensaré “ahora te entiendo muy bien, porque yo también lo pasé”, porque antes ya entendía que esa situación fuera estresante y produjera miedo, no necesito vivirlo para pensar que qué situación tan desagradable… tener empatía no es comprender a otra persona por haber vivido lo mismo, tener empatía es saber comprender y ofrecer apoyo a la otra persona, independientemente de las propias vivencias. No necesito dar a luz un bebé fallecido para saber ofrecer a una mujer que deba pasar por ello un apoyo de mayor calidad, necesito formación en ese tema concreto… y empatía. Hay ejemplos que todas podremos entender, puede haber dos mujeres que hayan sufrido un aborto, el que una lo haya vivido como una pena, pero al fin y al cabo algo que pasa y no se puede evitar, no significa que otra no lo viva como un suceso demoledor en su vida personal, que requiera un largo y doloroso duelo (se podría caer en el error de pensar “hija mía… yo tuve 2 abortos y tampoco es para tanto” pues a lo mejor para ti no, pero para esa persona sí). Otro ejemplo típico es la vivencia del parto, sobre todo cuando hablamos de la percepción de un mal trato por parte de los profesionales sanitarios. Hay quienes viven un intervencionismo innecesario como algo normal y aceptable dentro del sistema sanitario actual y a quienes les supone una auténtica pesadilla percibir que no se respetan sus deseos o su intimidad en el parto.

En definitiva, no considero que mi propio embarazo me haga poder ponerme como profesional en mayor medida en el lugar de otras embarazadas. Y especifico “como profesional”, porque a nivel personal puede que haya una embarazada con la que comparta muchas circunstancias vitales, pensamientos, deseos… y nuestra vivencia del embarazo se pueda parecer, pero a nivel profesional sigo pensando que la vivencia de cada embarazo es única e irrepetible, al igual que lo es la vivencia de una ruptura sentimental, de la enfermedad de alguien cercano, la consecución de un nuevo trabajo… Una madre puede decirme “tú como no tienes niños no entiendes lo difícil que es conciliar, ¡acabas agotada!” tal vez no sepa lo que es conciliar el trabajo con niños, pero si de lo que hablamos es de acabar agotada, tal vez lo comprenda porque conviva con mis padres dependientes o con mi marido minusválido… y deba conciliar esa situación con mi trabajo sin ayuda de nadie, o tal vez no sepa lo que es conciliar con niños porque tuvieron que extirparme el útero hace años por una enfermedad y sólo decirme esa frase hace que me hunda… o porque mi trabajo se renueve mes a mes, mi marido esté en paro y no podamos permitirnos ser padres aún… (que por fortuna no son mi situación, pero quiero dejar claro que la vida de una persona nunca es comparable a la de otra, por mil motivos diferentes que hacen única cada circunstancia). Hay tantas situaciones posibles como personas, sigo pensando lo mismo de antes de “cambiarme de bando”, para ser buena matrona no hace falta ser madre (ni si quiera, considero, ser mujer). Podemos encontrar (y las encontramos) matronas terribles con hijos, al igual que matronas que no quieren o no pueden tener hijos y matronas del género masculino que te ofrecerán una atención inmejorable. Una cosa es el colegueo y el compañerismo y otra la profesionalidad y la empatía. A nivel personal, repito, cada vivencia es única e irrepetible. Siempre me han llamado la atención las descripciones profesionales de algunas mujeres en el ámbito de la maternidad que comenzaban con “Menganita, madre de 2”, porque creo que aportan más información a nivel personal que a nivel profesional. Al menos yo si necesito una buena fisio que me repare una episiotomía mal cicatrizada, necesito que sea buena profesional, que tenga buenos conocimientos y habilidades, no que sea madre y haya pasado también por una episiotomía. En un grupo de crianza, por ejemplo, sí pueden ser muy útiles las experiencias personales de otras madres.

Sin título

Los profesionales sanitarios y los grupos de crianza/lactancia

Y enlazo: los grupos de crianza. Siempre he sido muy partidaria de ellos, socialmente tendemos a ser más individualistas y es cada vez más rara la convivencia en familias extensas de antaño: hace décadas una madre reciente vivía bajo el mismo techo con otras mujeres de su familia. La transmisión cultural de los cuidados de la familia se hacía en casa. Hoy en día muchas mujeres dan a luz sin haber acunado en sus brazos antes a ningún niño, no han tenido contacto cercano con otras lactancias maternas y un larguísimo etcétera. Hoy obtenemos información de los profesionales, los medios de comunicación y los grupos de madres (de crianza, de lactancia…).

Es una realidad: que te toque un buen profesional es cuestión de suerte. Con la de excelentes matronas en paro que hay, sigue habiendo muchas enraizadas en sus plazas dando consejos obsoletísimos (y eso no es lo peor… en ocasiones a la información desactualizada se le une un trato muy deshumanizado). No son la norma, afortunadamente, pero con que haya una (matrona, ginecólogo, lo mismo me da) implica que cientos de mujeres al año están recibiendo una atención mejorable, tanto en el trato personal como en el profesional (la mía es encantadora, pero me asegura que debo ir preparando mis pezones con alcohol de romero a diario para no tener grietas… sin comentarios).

A mí me ha venido de perlas el grupo de lactancia de mi localidad. Siempre he aconsejado a las embarazadas acudir desde el embarazo, para ver qué clima hay, ver si se sienten a gusto en él o prefieren buscar otro… mejor hacer esto con tiempo durante el embarazo que verse metida en un grupo de gente con la que no hay feeling y con algún problema de crianza que necesitas resolver. Muchos me preguntaban “¿pero y tú a qué vas?” pues a enterarme de qué silla para el coche es mejor, de que me espere unos meses porque va a salir una buenísima, que no me compre ese abrigo de porteo porque este otro es mejor, que da mucha talla, no elijas la M, cógete la S, en ese centro de salud los pediatras son geniales, excepto Fulanito, si te ofrecen ese pide otro, otras mamás se enteran de qué piscinas de la zona son mejores para llevar a sus bebés a natación, piden consejo para ir retirando el pañal a sus hijos, para decidir destinos de vacaciones con niños… ¿Y lo mejor de todo? Por lo menos en este grupo la gente 100% respetuosa con las distintas opciones, nada de extremismos ni malas caras ante crianzas diferentes. Ayuda de madre a madre. Aquí sí que es importantísima la experiencia de otras, es un apoyo para el día a día, ya no hablamos de temas sanitarios, sino de la vida diaria de una madre (y digo madre porque los padres por desgracia suelen brillar por su ausencia… imagino que en gran parte por el horario de los grupos incompatibles con su trabajo, pero padres… si podeis, no dudeis en ir. Os dará mucha seguridad saberos parte fundamental de la crianza de vuestros hijos y podreis echar una mano a otros padres y madres algo perdidos, siempre se agradece. Grupos de crianza/lactancia: absolutamente recomendables. Y si al que vas no te inspira toda la confianza que debería, busca otro. Suele haber grupo en los centros de salud, también hay grupos independientes en algunas localidades y, por supuesto, no son (o no deberían serlo, si te restringen acudir por esto, huye) exclusivos para madres que amamanten. Algunos están guiados por matronas, en otros son reuniones coloquiales sin ningún profesional sanitario. Por supuesto ten en cuenta que en estos últimos habrá situaciones que no te puedan solucionar… pero sabrán aconsejarte a quién acudir.

El embarazo, parto, crianza… son temas lo suficientemente relevantes para tu vida y la de tu familia como para saber rodearte de buenos profesionales. Es muy bonito exigir todo lo que necesitamos en la Seguridad Social (bonito y necesario), pero a veces es una utopía, por desgracia. Hay muchas localidades donde los centros de salud no tienen matronas, la inmensa mayoría de mujeres que se siguen el embarazo por la privada no tienen opción de pedir una consulta con una matrona, hay cantidad de profesionales desactualizados en lactancia materna, en las recomendaciones de atención al parto, otras veces por tus circunstancias personales requerirías otro profesional que te ofrezca unos servicios que tú concretamente necesites: un psicólogo si te genera ansiedad el parto o tienes miedos que empeoran tu vivencia del embarazo o postparto, un fisioterapeuta si tu suelo pélvico requiere una atención especializada, un dietista-nutricionista si tienes dudas y necesidades especiales con la dieta (o las tiene tu hijo), etcétera. Piensa en todos los productos que venden para la llegada de un bebé, la mayoría son completamente inútiles e incluso a veces desaconsejados, pero se venden como churros. Sin embargo la gente suele ser bastante reticente a pagar a un profesional privado, es como si fuera más lícito pagar por algo material que por unos servicios, por unos conocimientos y unas habilidades de un profesional con formación que ningún otro podría ofrecerte y créeme, puede aportar a tu vida mucho más un servicio que un objeto. La mayoría de los mortales disponemos de un presupuesto limitado, valora realmente lo que va a suponerte un aumento de calidad de vida y de salud, tuyo y de tu familia. Seguramente una buena preparación al parto con una matrona privada (si tu centro de salud no tiene matrona o está desactualizadísima) os traiga a tu bebé y a ti más beneficios que comprar el ultimísimo modelo de hamaca mecedora de diseño.

Maternidad y consumismo

Y es que somos seres pasivos a quienes vender, vender y vender cosas que nos prometen imprescindibles para el cuidado del bebé. He alucinado bastante con las revistas sobre maternidad. Nunca las había prestado mucha atención, pero en general las revistas dedicadas a embarazadas me han parecido pésimas. Canta a la legua el interés comercial tras algunos artículos, sigue habiendo consejos desactualizados y ¡es una pena! Porque hay artículos realmente buenos y útiles en algunas, pero claro… si yo soy una madre primeriza para la que todo es novedoso y desconocido, ¿cómo narices discrimino la información útil y veraz de la propagandística y llena de errores? Encima he llegado a leer información contradictoria en un mismo número de revista, mientras en un artículo decían una cosa, en otro más adelante decían la contraria… ¿en qué quedamos? No he comprado ninguna, he echado un ojo a las que han ido llegando gratis a mis manos y… todas igual, en mayor o menor medida mezclan buena información con información muy mejorable. Además suelen crear la sensación de que unos padres van a necesitar muchísimos productos para la correcta crianza de su bebé, volvemos a lo mismo, en una revista es más probable que una gran marca pague por que se publiciten sus productos a que un profesional autónomo pague para que se publiciten sus servicios. Un consejo: es una pena, como digo, porque hay artículos muy interesantes, pero si sueles leer este tipo de revistas, hazlo de forma crítica y dando por hecho que ninguna te va a ofrecer una calidad científica e incuestionable. Si algún tema te llama la atención o te interesa especialmente, consúltalo con un buen profesional.

Maternidad 2.0

Y tras opinar sobre profesionales y grupos de crianza… llego a internet. Es algo contradictorio que desde aquí os desaconseje consultar en internet, ¿no? Pues no. Internet no es una fuente de información fiable en ningún caso, eeexcepto… páginas oficiales. La web de la AEPED (la Asociación Española de Pediatría) por ejemplo tiene varios recursos muy útiles, la web de e-lactancia es un imprescindible, la del Ministerio de Sanidad, la de la OMS… pero mucha, mucha prudencia con los blogs y, sobre todo, redes sociales. Las revistas sobre maternidad son pura evidencia científica incuestionable al lado de esto, vuelvo a lo mismo: cualquier cosa que leas que te resulte relevante, contrástala siempre con un profesional. Me alucina ver cómo hay gente que consulta en grupos de Facebook sobre tratamientos que les ha pautado un especialista, indicaciones médicas, etcétera. Y me alucina aún más ver cómo hay gente tan irresponsable que se aventura a recomendar tratamientos o cuestionar las pautas dichas por un profesional… ¡y encima hay quienes hacen caso a pies juntillas! Por favor, jamás pongáis vuestra salud en manos de usuarios de una red social. Me parece un poco surrealista estar escribiendo esto, pero es que está a la orden del día. Y me da lo mismo si quien te está aconsejando sobre una erupción en la piel de tu bebé dice ser pediatra, eso no lo sabes, pero no sólo eso, es que aunque lo sea, aunque te indique su número de colegiado y lo compruebes en su colegio profesional, un correcto tratamiento viene sí o sí tras una correcta valoración. Y una correcta valoración exige saber datos personales tuyos, historia de enfermedades, alergias, en ocasiones la consulta de determinadas pruebas (una analítica, por ejemplo) y la observación directa, no mediante una fotografía. Lo que puede ser muy útil y beneficioso para otra persona, puede ser realmente dañino para ti o tu bebé. Que esto tampoco lo he descubierto ahora al “cambiarme de bando”, porque me han llegado muchas veces a la página de Matronaonline de Facebook (donde NO respondo consultas privadas) mensajes en plan “hola! Estoy de 22 semanas y sangrando, debería ir a urgencias??” o “holaaa, estoy embarazada y llevo 4 días sin sentir al niño. Además desde ayer tengo 39 de fiebre, no sé si ir al médico”. Facebook es una red social, no es una plataforma sanitaria, por lo que jamás de los jamases puede sustituir a ningún profesional en su consulta.

Pero lo peor de las redes sociales no es eso (bueno o sí, realmente no sé qué es más malo), es la cantidad de enfrentamientos crueles que hay por tener distintas opiniones… ¿pero estamos idiotas?, ¿quiénes nos creemos para criticar a nadie? A menudo hay quien realiza afirmaciones alejadísimas de la evidencia científica y de las recomendaciones de los principales organismos, por ejemplo “pues toda la vida los bebés han dormido boca abajo para no ahogarse si vomitan, en mi familia todos hemos dormido así y nadie se ha muerto, así que mi bebé va a dormir así” (para quien no lo sepa, lo aconsejable es que un bebé duerma boca arriba, ya que esto previene que fallezca por muerte súbita) y, ¿qué ocurre? Que nos creemos que estamos en un lugar donde sólo tienen voz personas informadas, que es un lugar donde buscar información de calidad, nos olvidamos de que estamos en una red social donde cada uno dice lo que le da la gana, sepa o no. En nuestra mano está tener claro dónde estamos y no perder el tiempo “luchando” con gente que ni si quiera tiene interés en saber. Y luego está el aburridísimo enfrentamiento teta-biberón. Y digo aburridísimo porque ya de verdad me aburre sobremanera. Hay gente que tiene mucho tiempo libre, las miras muy cortas, la tolerancia muy escasa y la educación extremadamente limitada, sobre todo cuando se cae en el tópico ridículo de creerse buena o mala madre por dar o no dar el pecho. Hay mucha información útil que desconocemos sobre crianza, aprovechemos el tiempo en informarnos sobre ello en lugar de entrar en debates estériles. Seguramente tu bebé o tu hijo preferirían que estuvieras acunándoles o haciendo con ellos un circuito para coches en el salón, un bizcocho, colorear… seguro que hay un libro genial esperando ser leído por ti… una vida de pareja que necesita tiempo, intimidad… ¿no prefieres eso que estar cuestionando cómo crían otras madres a las que ni si quiera conoces en un grupo de Facebook?

Las emociones desatendidas

Y finalizo enlazando con esos comportamientos de algunas madres que pueden resultarnos poco entendibles… desconocemos mucho sobre las emociones. Sobre las propias y las ajenas, sobre cómo influye la maternidad en ellas, sobre cómo afecta que se tornen patológicas, sobre lo desgraciadamente frecuente que es que esto suceda en el postparto y el poco caso que se les hace (lo que conlleva a un déficit en el diagnóstico y, por consiguiente, en el tratamiento de muchos trastornos psicológicos del puerperio), sobre la dureza de algunas vivencias que no se cuentan, que hay tras el abandono de algunas lactancias (no las típicas malas experiencias con algunas grietas en el pezón o un agarre que se ha tardado un poquito en conseguir, no… hablo de cómo influyen en la lactancia historias de abusos sexuales en la infancia, de una pena tan intensa que genere deseos de morir, de una angustia constante e incapacitante ante el miedo de poder hacerle daño al bebé…) Y también añado el comportamiento de algunos sanitarios, no sólo madres: ante el duelo de una mujer que debe explicarle a su hijo de 6 años que ha tenido que interrumpir su embarazo por una malformación incompatible con la vida de su futuro hermanito o el de otra que tiene que dar a luz a su bebé fallecido de 38 semanas; el comportamiento de los profesionales ante la ansiedad que puede llegar a producir trabajar en según qué condiciones y bajo según qué protocolos alejados de las últimas recomendaciones… De todo esto me he estado encargando también estos meses de parón en el blog, porque el escaso tiempo que me han dejado esas molestias, el trabajo y la carrera lo he dedicado a elaborar un material docente para un experto universitario llamado “Atención a la gestante en la llegada y la vivencia de una maternidad consciente” destinado a matronas, que afortunadamente ha tenido una acogida brutal. Se agotaron las plazas en 5 días, se abrió una lista de espera y se tuvo que cerrar también por la inmensa demanda. Y digo “afortunadamente” porque si algo he reforzado al pasarme “al otro bando” ha sido mi idea de que la atención a la gestante debe cambiar, es muy mejorable, y es un orgullo enorme descubrir que hay tantísimas compañeras comprometidas con esa mejora, que están dispuestas a invertir un buen pellizco de su sueldo (sueldo bastante inestable en la mayoría de ocasiones), a salir de guardia y tras muchísimas horas sin dormir anteponer acudir a una clase a dejarse abrazar por el edredón en la cama, a destinar muchas horas de su tiempo libre, de su vida familiar y social, a estudiar y realizar (muchos) trabajos relacionados con los temas que van dando…

Todo por vosotras, por nosotras, madres.

Tus dudas resueltas, en matronaonline

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11 comments

  1. Iranzu says:

    Mi más sincera enhorabuena!! De vez en cuando entraba en tu blog para ver si habías vuelto y me alegro mucho de que tu ausencia haya sido por un muy buen motivo! Un abrazo.

  2. diasde48horas says:

    Felicidades!! Que alegría verte de nuevo y además con esta noticia! Espero que esas molestias no te den demasiada guerra.
    Por cierto, has tardado, pero has vuelto con las pilas cargadas, eh? Cinco posts en uno! jeje ;) ;)

  3. pepajcalero says:

    Enhorabuena!!! No sabes cuanto me alegro. Vivir la maternidad desde dentro es una viaje fascinante, doblemente entrañable. Eres mágica en este tiempo. Un abrazo compañera