La marcha atrás

Es preocupante la cantidad de personas que usan la marcha atrás como método anticonceptivo.

La ventaja es obvia, es un método gratuito. El resto de métodos naturales también lo son, entonces, ¿por qué la gente recurre a la marcha atrás? ¿sólo por motivos económicos? en la marcha atrás, las instrucciones son sencillas: no eyacular en la vagina. Para otros métodos naturales, las instrucciones son mucho más complejas y requieren un aprendizaje. La marcha atrás es simple. Cuando se va a eyacular, se retira el pene y listo. Se puede usar en cualquier momento del mes, no hay que evitar días fértiles, puede dar la falsa apariencia de que así, no interfiere en la sexualidad de la pareja.

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Simple y no interfiere en la sexualidad. Parece interesante… pero vamos a desmontar ambos aspectos:

Simple es la teoría de retirar el pene en el momento de la eyaculación. El periodo que va desde la detección de que la eyaculación es inminente hasta que esta se produce, en ocasiones es demasiado breve y la eyaculación ocurre total o parcialmente en el interior de la vagina. El “yo controlo” no es un argumento válido, el cuerpo humano no es una máquina y haber detectado a tiempo la eyaculación en numerosas ocasiones no implica que esto siga siendo igual en las sucesivas ocasiones. Además de esto, hay que conocer la existencia del líquido preseminal. Se segrega en cualquier momento durante el coito antes de la eyaculación. Su misión es preparar la uretra para el paso del semen. A diferencia de la eyaculación, el momento de la salida del líquido preseminal no se puede predecir ni detectar durante el coito. Aunque en mucha menor medida que el semen, este líquido preseminal, también contiene espermatozoides, de anteriores eyaculaciones. Es especialmente peligroso usar la marcha atrás en coitos sucesivos, puesto que tras una primera eyaculación permanece en la uretra un mayor número de espermatozoides que son arrastrados con el líquido seminal de un nuevo coito. Así, en un segundo coito, habrá muchos más espermatozoides en la uretra que serán arrastrados por el líquido preseminal.

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El otro gran mito a desterrar es que la marcha atrás no interfiere en la sexualidad. Hay personas que no desean hormonarse para no concebir, rechazan el preservativo aludiendo que resta sensibilidad e interrumpe el acto sexual y también rechazan los métodos naturales porque impiden mantener relaciones en determinados días. Es cierto que la marcha atrás no pone trabas para mantener relaciones sexuales en ningún momento del ciclo, pero su influencia negativa en la sexualidad de la pareja es considerablemente mayor.

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El miedo al embarazo está siempre presente. Este método no da opción a utilizar la anticoncepción de emergencia, puesto que hasta que no llega el momento de la menstruación, es imposible saber si ha habido un fallo o no, como puede verse ante la rotura de un preservativo por ejemplo. Con la marcha atrás, la incertidumbre va de una menstruación a otra. El miedo al embarazo y la concentración de ambos durante el coito en que la eyaculación se produzca fuera de la vagina, reduce en gran medida el placer percibido y la espontaneidad. Esta preocupación constante no es difícil que desemboque en futuras dificultades para alcanzar el orgasmo e, incluso, una impotencia en el hombre. Así, el método que aparentemente menos influye en la vida sexual, es el que más la pone en riesgo.

Además de todo esto, cabe recordar que no protege en absoluto frente a las infecciones de transmisión genital.

Tus dudas resueltas, en matronaonline

7 comments

    • matronaonline says:

      No hay más que leer algunos foros de mujeres en internet para encontrar numerosos casos de “yo llevo usándola años y siempre me ha funcionado!”. Hay mucho acceso a la información, pero desgraciadamente es tan fácil encontrar información veraz, como completamente errónea…

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