Instinto, tribu y confianza

Hace casi un año publiqué un artículo sobre un tema que me parecía bastante práctico para los primeros días de vida del bebé. No sólo me ha sorprendido ver que viene siendo desde entonces uno de los más leídos, sino que a menudo reciba el mismo tipo de consulta en los comentarios. Ese artículo es ¿Cuánto abrigar a un recién nacido? A veces hay gente que no lee el contenido de los artículos, directamente busca algo en Google, llega a una página donde ve que hay comentarios y, directamente pregunta (cuando la respuesta ya la tiene en el post).

Es cierto que da un poco de rabia que alguien pregunte “mi hijo nacerá el 20 de marzo en Málaga, ¿qué pijama le pongo?” (como si yo en vez de matrona fuera meteoróloga y me supiera la temperatura y humedad de cada ciudad en cada día del año… y como si el 20 de marzo hiciera exactamente la misma temperatura en cada dormitorio de Málaga), y más rabia da leer que el siguiente comentario es “mi bebé nacerá en enero en Salamanca, ¿qué ropa le pongo?” (son comentarios ficticios ambos, pero de este tipo hay bastantes en el post). Entiendo que hay muchos comentarios y la mayoría de la gente no los lee por si alguien ha consultado ya su misma duda, pero… ¡es que está resuelto en el post!

Y no, mi molestia no viene de responder una y otra vez lo mismo, mi molestia (profunda, por cierto) viene de descubrir que pese a que estamos en la era de la información, parece que tenemos más dudas que nunca. Me parece que hemos llegado a un punto en el que realmente algunas madres necesitan que su hijo nazca con un manual de instrucciones bajo el brazo (¡se fían más de lo que alguien les responda por internet que de su propio criterio al tocar la piel de su hijo, al que tienen al lado!), porque sin una larga lista de directrices sobre cómo actuar en cada instante, ellas no van a poder criar correctamente a sus hijos. ¿Por qué? ¿es esto únicamente “culpa” de esas madres que quieren que se lo den todo resuelto? Llevo unas semanas reflexionando sobre esto y, uniéndolo a otros temas, creo haber encontrado algunos factores que fomentan esta situación.

Cómo dormirle: temita estrella, ¿eh? No hace falta que una mujer sea madre para verse saturada de consejos, del amimefuncionismo (o lo que es lo mismo, que venga la madre “sabia” de turno diciendo que a ella algo le funcionó, aunque sea algo no avalado por ninguna evidencia, y… como a ella en concreto le funcionó eso, es la única manera en el mundo de hacer las cosas bien) y de múltiples experiencias contradictorias de sus más allegadas y de internet. Porque pese a que internet puede ser una grandísima fuente de información de calidad, también hay información pésima, y cuando no conoces el tema es imposible discriminar entre los consejos correctos y los erróneos. Además de información podemos encontrar (no menos importante) duras críticas. Me parece sumamente vergonzoso leer algunos comentarios en grupos de redes sociales o en blogs atacando duramente a otras madres simplemente porque su estilo de crianza es diferente. Es cruel e innecesario (y preocupante pensar que se está educando a esos hijos con tal falta de tolerancia).

Sin título

Uno de estos temas altamente espinosos es el del sueño del bebé. En parte tenemos gran culpa la sociedad en general, cuando le preguntamos a una madre por su recién nacido y responde “come y duerme, apenas llora” solemos responder “¡qué suerte, qué niño más bueno te ha tocado!“, o lo que es lo mismo: si te toca un niño inquieto, más despierto o que llore más que el resto… o eres una pobre desgraciada con muy mala suerte o es que directamente tu niño es malo. ¿Entendeis esto? Seguramente cuando nos alegramos por la suerte y definimos a ese niño dormilón como “bueno” no lo estemos haciendo con ninguna mala intención, pero hay que ser consciente de que cuando se cataloga a los niños con una característica determinada (comer y dormir mucho) como buenos, los otros quedan en el saco de los “no tan buenos” y en la mayoría de las ocasiones, tras esos niños hay unas madres pensando en si será culpa de que ellas estén haciendo algo mal.

Y gran, gran, gran parte de la culpa en este aspecto la tienen los famosos libros de “expertos” en sueño que se lanzaron a vender métodos basados en ninguna evidencia científica prometiendo… niños buenos que dormirán de un tirón. ¿Os imaginais en el siglo XIX a las madres preocupadas porque sus bebés se despiertan en plena noche? pues eso… que los bebés son bebés, tienen su propio patrón de sueño que no, no hay que arreglar, porque es perfecto para su correcto desarrollo (a pesar de no coincidir con el largo periodo de sueño ininterrumpido nocturno del que venían disfrutando sus padres con anterioridad). Teneis más información en este post, El método Estivill.

Cuándo cogerle en brazos: que levante la mano quien haya oído alguna vez eso de “si le coges tanto le mal acostumbras” o “le tienes muy consentido con tantos brazos“. Vale, vale, ¡bajad todas la mano! ¿Os imaginais a esas madres del siglo XIX diciéndose eso? Durante toda la historia de la humanidad se ha cargado con los niños en brazos y se les ha porteado. En el siglo XX la sociedad se acostumbró al uso de carritos, se extendió por varias culturas la costumbre de que los bebés tuvieran dormitorio propio, etcétera. Y no son más que eso… costumbres. Por más que sea un tema recurrente a la hora de criticar a las madres, no hay ningún estudio de calidad que afirme que un niño va a tener trastornos por dormir en la misma habitación de sus padres, por salir a pasear en un carrito, por ser acunado en los brazos de su madre las horas que sea al día, nada. Nada de nada. Sólo prejuicios de otras madres… “sólo”, como si fuera poco. Por eso hay mujeres que se sienten cohibidas y cogen menos a sus hijos frente a otras personas, sobre todo si lloran. A veces es nuestra propia madre, perpetuando esa idea errónea, quien nos recuerda que le estamos acostumbrando demasiado a los brazos (¿podemos acostumbrarnos demasiado a las muestras de cariño de nuestra pareja acaso?) y no hay nada más frustrante que no poder criar a nuestro hijo como nuestro instinto nos dicta por culpa de las críticas de los demás.

Cuánta leche darle: tema estrella no, temón estrella. Por supuestísimo aquí también encontrareis opiniones mil de otras madres, pero no sólo eso, resulta que los bebés alimentados con leche artificial cuentan con la enorme “ventaja” de que los fabricantes les indican a las madres la cantidad de leche que han de ingerir en cada toma. Las pooobres mamás que amamantan viven con la angustiosa incertidumbre de no saber cuánto come su hijo. Imaginad a esas mamás del siglo XIX preocupadas porque sus bebés no duermen del tirón, lloran por la noche pero no quieren cogerles, no se vayan a mal acostumbrar, y a su enorme desdicha se suma que ¡no saben cuánta leche toman sus hijos! No sé cómo hemos llegado al siglo XXI, somos unas mártires. Si a un niño se le ve saludable, tranquilo y hace pises a diario, ¿por qué iba a preocuparnos que no comiera lo suficiente? ¿cuando estais muertos de hambre estais tan pichis? no, ¿verdad? tal vez sea simplemente una buena estrategia de marketing… las madres no tienen preocupación sobre cuánta leche ingieren sus hijos, vamos a creársela, que así les vendemos nuestro producto (las madres no tienen preocupación sobre el sueño saludable de sus hijos, vamos a creársela, que así les vendemos nuestro libro). Y no sólo a quienes amamantan les generan esta duda, frecuentemente los niños alimentados con biberón no terminan esa cantidad recomendada por el fabricante, porque no pueden más.

Preocupaciones creadas como formato de marketing, duras críticas de otras madres con diferentes estilos de crianza (seguramente sin otro fin para ellas que autoafirmarse en su postura, de la que ni si quiera están al 100% convencidas), pérdida de un círculo de apoyo en otras mujeres cercanas (no, no en internet, en las amigas, hermanas, vecinas…), acceso rápido a multitud de información de la que no se puede separar bien lo correcto de lo erróneo… Si pensais que bueno, es algo de primeriza que pasa transcurridos los primeros meses… ¡ilusas! ¿les decís a vuestros hijos que se terminen todo lo del plato y os llaman malas por ello?, ¿se dejan parte de la comida? de nuevo no sé cómo hemos llegado vivos hasta nuestra generación sin Meritenes ni Pediasures (si las del siglo XIX levantaran la cabeza…) Siento deciros que para algunos no sois lo suficientemente capaces como madres como para criar a vuestros hijos sanos, felices, libres de trastornos, con una alimentación saludable y un sueño reparador, con un vínculo y un apego seguros, amados y… abrigándoles correctamente para que no se hielen ni se asen como pollos. No sin la ayuda de otros sabios oportunistas que vengan a salvaros.

Yo prefiero confiar en nuestro instinto, que nos ha traído hasta aquí sin el más mínimo problema, sin libros basados en métodos sin fundamento, sin suplementos alimenticios y sin instrucciones artificiosas. Tan sólo se necesitan 3 cosas: Instinto, tribu y confianza.

Tus dudas resueltas, en matronaonline

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30 comments

  1. mamapuede says:

    Pienso que hay un poco de todo, muchas ganas de saber, de tener lo todo bajo control… Ahora es muy fácil preguntar, puede que antes te cortases pero ahora bajo el anonimato de preguntar a Google…

    Pero lo cierto es que deberíamos fiarnos más de nuestro instinto. Nos podemos equivocar, claro que sí, pero estoy convencida que lo haríamos menos si confiasemos en nostros mismos y no quisieramos pretender ser perfectas, o aparentarlo…

    Yo creo que por ahí vienen la mayoría de las dudas y las preguntas.

    Por cierto, si el niño nace en Enero y en Salamanca que le abrigue bien ;-)

    • Matronaonline says:

      Jajaja sí, esa de enero era fácil… Estoy contigo. No nos permitimos el más mínimo “fallo”, pero perdemos esa perspectiva de “aprendizaje” propio. No todo se basa en el ensayo-error y es cierto que a veces un consejo a tiempo nos evita disgustos, pero debemos ser más permisivas y tolerantes con nosotras mismas y probar con aquello que nos apetece hacer (por más que nos digan que no metamos al bebé en la cama porque luego no podremos sacarlo de ahí… si realmente nos ayuda a conciliar mejor el sueño y a dar las tomas, debería importarnos el bienestar del núcleo familiar, no las opiniones ajenas, por poner otro ejemplo). A veces pienso que si fuera cierta esa idea de que todo lo debemos hacer perfecto siguiendo unas rígidas normas marcadas para criar personas felices y sanas, toda nuestra generación debería estar trastornada!! XD nuestras madres se podían permitir errar sin verse apuntadas por dedos acusadores por ello. Seguían consejos de sus madres, amigas, hermanas… pero también confiaban más en su propio criterio y no se equivocaban ;) Hoy lo estamos dejando de lado.

  2. Merimeri says:

    Me parece muy acertado este post y me lo aplico a mi misma porque otro día me pasó una situación parecida y que llegué a tu misma conclusión. Como tengo que estar en reposo y no podía asistir a la preparación al parto, me encontraba con mucha angustia …hace unos días empecé a ir y ya le contaba a mi prima lo bien que me sentía…y ella me decia que no se preparó para el parto y yo toda loca diciendo ¿y como diste a luz? y ella…”pues no te lo vas a creer! empujando! :D” y es que como con esto, con todo, tengo la necesidad de que me expliquen todo, como bañar a un bebé, cómo cuidar el cordón umbilical, lo de arropar al bebé… parece que te lo tienen que enseñar todo o por lo menos es la sensación que me llega, te llega información /consejos por todos lados. Mi madre es de las que me dicen que no lo coja mucho que no si no se acostumbra a los brazos, incluso que es mejor una cesarea que un parto vaginal!! bueno montones de cosas … tanta información y luego que se contradice tantísimo. Es un jaleo, asi que ojalá mi instinto me guíe jeje

    Un beso!

    • Matronaonline says:

      Jajajaja muy buena respuesta!! Yo creo que las clases de preparación al parto son muy útiles (hay excepciones, hay algunas que son pésimas, todo hay que decirlo). Cuando yo las daba, me gustaba explicar el proceso fisiológico del parto, el por qué de cada cosa, lo que es una inducción, lo que es una cesárea, lo que es la melancolía puerperal para que no pillara por sorpresa… y mis clases favoritas eran las de lactancia y cuidados del recién nacido (les explicaba hasta cómo hacer reanimación neonatal). Como teníamos la suerte de ser siempre grupos reducidos, les invitaba a que trajeran a sus padres. Si vieras la de mitos que desterrábamos… sobre todo de lactancia materna! hablábamos sobre colecho, muerte súbita, porteo… A los futuros papás les ayudaba el ahorrarse las explicaciones con sus padres llegado el momento y a los futuros abuelos les encantaba que alguien les tuviera en cuenta y les explicara el por qué de cada cosa (alucinaban con el blw por ejemplo). Sin embargo nunca les dije cómo parir, como si el cuerpo no supiera hacerlo sin explicaciones! sí les hablaba de los distintos tipos de pujo y las ventajas e inconvenientes de cada uno, de las distintas posturas que podían elegir… y, sobre todo, era muy bonito el vínculo que se creaba entre nosotros. Ya con el bebé han venido muchas veces a mi consulta a preguntarme dudas que no sabían a quién consultar por falta de confianza :)

    • Matronaonline says:

      jaja bueno, me alegra que te haya gustado mi reflexión! llevaba días con esto en mente y verdaderamente me da mucha rabia ver cómo hay intereses comerciales en que las madres tengan esas inseguridades… y cómo algunas mujeres, en lugar de hacer tribu y apoyar a las demás, sean tan duras juzgando y cuestionando lo que hacen el resto. Nadie conoce la situación, el apoyo y la información con la que cuenta una madre que haya optado por prescindir de la lactancia materna, por ejemplo. Es lo más saludable para el bebé y su madre, pero si esa mujer ha tomado esa decisión, sus motivos tendrá. No somos jueces, somos personas y deberíamos ser más tolerantes y amables con nuestros iguales ;)

  3. Mama de tres says:

    Jajajajaja eso lo he visto tropecientas veces!!! Que nadie se lee el contenido, como mucho el título y luego pregunta o se creen los comentarios sin haber leído el texto y no contrasta la información!! Algunos tienen el cerebro de decoración sin duda!!!! Qué manera de vivir!!!

  4. Mama de tres says:

    Jajajaajjaa me hacen gracia esas búsquedas de google, y sí, las he visto por internet.

    Pues yo cuando tuve a mi primer hijo, no tenía la ayuda ni guía de nadie y no solía utilizar internet para buscar estas cosas. No tenía ni idea de cómo cambiar el pañal a un bebé hasta me preocupaba de si tendría fuerza para cogerlo, porque era muy blandengue y flojita ! Jajajaja ahora me acuerdo y me meo de risa :)

    Y como tu dices fue instinto. Y nunca he preguntado nada a nadie. A veces me he pasado abrigando pero al ver al bebé colorao le fui quitando ropa y otras veces le veía mora de frío y le abrigaba.

  5. Mama de tres says:

    Vaya, yo me decía que sería por genética pero que mis hijos son unos trastos, sobretodo el primero. Buff llorando y pegado a mí siempre. Se me hacía cuesta arriba y era agobiante. Pero hay que entender que cada niño es diferente, aunque si me tocase el dormilón y comilón no me quejaria eh? :)

    En brazos yo los cojo poco porque teniendo otros niños habían muchos celos de por medio, llevándose poco tiempo de diferencia. Siempre tengo mogollón de cosas que hacer y además necesito momentos de estar sola y libre (lo que se pueda). Pero cogerlos hay que cogerlos porque son bebés y nos necesitan claro.

    Muchas darán a sus bebés leche de fórmula por esa razón pero la mayoría es por no tener ganas o tiempo o por dificultades en la lactancia.

    Yo soy de esas que ama la lactancia y la apoyo pero no me gusta mucho. Y encima me salen costras y pupas!! Y lo peor de lo peor es el principio claro y que venga la subida de leche y sufra esa barbaridad! Fíjate que no me asusta el parto pero sí me asusta la subida de leche!!! Jajajajaja luego ya pasa pero es difícil difícil!!

    Yo he dado el pecho, hubiera querido más pero por no tener la ayuda necesaria me hechaba a bajo y prefería dejarlo pasar. Teniendo varios niños pequeños, toda la faena más el bebé ahí cada dos por tres, yo almenos no pude, pero me hubiera gustado. Como hablemos de la depresión postparto, a mi me pillan fuerte y de me ajunta todo y al final tiro la toalla. Voy para lo que me da más tranquilidad, menos presión y estrés.

    Yo no tengo ningún libro de esos, pero me imagino que como en todo, no siempre tienen la razón y que muchas veces se miente para vender.

    Lo de saber la cantidad de leche que ha tomado es bastante sorprendente, cuesta entender que esté lleno y que hay bebido porque no sabemos cómo va y es todo por ignorancia.

    Aunque habiendo charlas de matronas sobre todas estas cosas es una idiotez hacer esto pero esque muchas personas no quieren informarse ni ir a esos sitios, prefieren depender de internet y de la gente y es lo peor.

    • Matronaonline says:

      Si lo peor no es que no lean el post o las respuestas… lo peor es que no se les ocurra tocar a su propio hijo para ver si tiene frío o calor, que lo que se les ocurra sea buscar en Google! no soy un oráculo, no sé el clima de cada día del año en cada parte del mundo, ni sé si ese niño es más o menos caluroso. Hay cuestiones bastantes complicadas en la crianza como es el tema de la lactancia, pero saber si tu bebé está caliente o frío… es lo más básico que hay!
      Y cuando hablo del instinto no me refiero a que no haya que buscar información o consejos… es ahí donde aparece ese concepto de “tribu” que reivindico. Sería fantástico que la mujer pudiera resolver sus dudas con la matrona y que tuviera a su lado a otras madres apoyándola, guiándola y, sobre todo, respetándola. Que tu hermana ha porteado y te comenta los beneficios que tiene el porteo pero a ti no te convence? pues a usar el carrito, que para eso está! que tu madre pasó 3 mastitis contigo y las superó y continuó 3 años más con la lactancia… y tú tienes una mastitis y decides que no te compensa el dolor? pues a dar biberón! consejos, sí, no normas.
      Los libros son muy buenas fuentes de información, pero hay que recordar precisamente eso, aunque los escriban auténticos expertos en el tema y sean lo más respetuoso que hay, como los de Carlos González, son sólo consejos, no normas. Y cada mamá tomará aquellos que le gusten y le vengan bien a ella en particular.

  6. La mama fa el que pot says:

    Me ha encantado tu post y creo que es imprescindible para muchas madres primerizas para tener menos miedo.
    Yo ahora voy por el segundo y veo las cosas con otra perspectiva, pero también creo que con la primera no me preocupaba mucho lo que me dijera la gente, sinceramente confié siempre mucho en mi instinto, pero se que a veces es difícil hacerlo con las presiones que tienes del entorno y tener información para contestar y que te molesten menos ayuda.

    • Matronaonline says:

      Gracias!! este post deberían leerlo más “allegados” que madres :P las presiones son brutales, esa especie de competición por ser la mejor madre del mundo da miedo… algunos grupos de facebook son terroríficos, es una pena que esa sea la visión de intolerancia y falta de respeto que algunas personas transmitirán a sus hijos!
      Todos los padres a lo largo de la historia han tenido miedo y estrés con la llegada de los hijos, es todo un mecanismo evolutivo que nos mantiene alerta para defender y sacar adelante a nuestras crías. Pero hoy lo evolutivo se ha tornado en un sin sentido en demasiadas ocasiones.
      Con más apoyo y respeto, más segura tomará una madre sus decisiones y mucho mejor afrontará sus equivocaciones :)

  7. pepajcalero says:

    Me ha encantado. Instinto, tribu y confianza. Es genial!! Escuchar nuestro cuerpo, nuestras señales y confiar en nosotras mismas. Para criar a un niño hace falta una tribu. Cierto, es esencial, somos manada y sin la mirada, los gestos, las palabras del otro, nos perdemos aún más de lo que solemos estar. No hay nada como sentirse identificada con otras personas, madres que viven la misma incertidumbre que tú. Un abrazo compañera!

  8. Una lectora que deseaba ser mamá... y lo consiguió says:

    Simplemente me encantó!! Creo que das en el clavo en todos los temas que has tocado. Es increíble la de comentarios y la presión que debemos aguantar, especialmente las mamás. Nosotros como buenos primerizos (nuestro peque tiene dos meses y una semana) ya hemos escuchado de todo, pero el comentario más sonado está siendo sin duda “otra vez comiendo?”… En fin, a hacer oídos sordos y seguir nuestro instinto, pues! Un abrazo! ;)

  9. Irechus says:

    Instinto, tribu y confianza… ¡vaya tríada! Fundamental que se combinen para la crianza: el instinto es clave, pero hace falta confianza para fiarse de él y seguirlo… y en gran medida la confianza nace de una tribu, que respalda y acompaña. Pero la confianza surge también de la buena información, que permite afirmarte en tus decisiones y no dudar frente a esos comentarios “bienintencionados” que todas recibimos alguna vez.

    • Matronaonline says:

      Y… no sólo hace falta tribu y confianza en la madre, sino en todo su entorno. Una mujer debe confiar en el instinto de su hija para cuidar de su bebé. Una amiga debe valorar la importancia del apoyo. Esta tríada debería ser un propósito social, además de individual. De nada sirve que la mujer, en pleno puerperio, agotada, saturada de consejos y revolucionada por sus hormonas tenga que encargarse ella sola de reivindicar que se respete su instinto, que los demás hagan tribu con ella y que se fomente su confianza ;)

  10. María (la cajita de música) says:

    Interesantísimo el post! Pienso que actualmente el problema es que falta confianza (especialmente a las primerizas) y falta tribu (hay familia, claro, pero no es lo mismo que hace años). Al menos yo me sentí así cuando nació el pipiolillo….

    Muy buena reflexión!

    • Matronaonline says:

      Gracias! hay familia, sí, pero en muchos casos son meros expectadores, nos tenemos que preocupar de que no agobien más de lo que ayudan o ayudan de muy buen grado, pero cargándonos de muchos consejos y poco apoyo. No debemos olvidar que hoy en día no sólo el número de hijos por mujer es menor que antaño, sino que hoy las madres suelen vivir en domicilios diferentes al resto de su familia. Cuando antiguamente las familias eran más extensas, era muy habitual vivir la maternidad de otras mujeres bajo nuestro mismo techo. Si a todo esto le sumamos el interés de algunos sectores por fomentar esa inseguridad… ¡se hace realmente difícil!

  11. diasde48horas says:

    Lo has bordado, como siempre, la base de todo es el sentido común, seguir nuestro instinto e intentar hacer oídos sordos a los comentarios.
    Por cierto, me ha hecho gracia lo de los meritenes y los pediasures, verdad verdadera :)

  12. Pilar says:

    Estoy de acuerdo contigo, seguir tu instinto suele funcionar. Aún así, creo que merece la pena añadir una reflexión, y es que esas mujeres del siglo XIX seguramente antes de ser madres habían tenido mucho contacto con otras madres, con bebés, habían visto toda su vida amamantar, criar… Yo he sido madre hace unos meses y mi hijo fue el primer recién nacido que cogí en brazos, al que he visto bañar, al que he visto curar el ombligo… básicamente todo, lo he aprendido haciéndolo. Con las tasas de natalidad tan bajas que tenemos, no es raro tener poco conocimiento del “funcionamiento” de los bebés, puede que el tuyo sea el primero con el que tratas, y muchas veces necesitas algo de orientación.
    por cierto, me encanta tu blog!

    • Matronaonline says:

      Hola Pilar! A eso me refería en concreto con “tribu”, antes las familias que convivían bajo un mismo techo eran extensas (incluían padres, hermanos, etc). Aunque una mujer tuviera el primer bebé de esa familia, siempre había alguna que hubiera mantenido el contacto con otros bebés fuera de casa (incluso su propia madre o suegra habría criado varios bebés). Súmale además que hace unas pocas generaciones había cuestiones que nadie se planteaba… en cuanto a crianza no había modas cuestionables, todos los bebés eran amamantados sí o sí (por sus madres o amas de cría), nadie cuestionaba que una mujer llevara en brazos a su hijo para calmarlo mientras lloraba, etcétera. Hoy en día somos más independientes y en ocasiones todo el apoyo que tenemos se basa en conocidos que nos dan consejos, pero… no apoyo ni experiencia (todos han leído sobre todo), es ahí donde se pierde la tribu de hace unas generaciones. Me alegra ver que ante esta carencia muchas mujeres hayan decidido suplir ese apoyo con grupos de crianza, creo que son muy beneficiosos!! :)

    • Matronaonline says:

      Sí claro, de hecho hay una especialidad de fisioterapia sobre este tema, hay varios centros dedicados únicamente al periné. No he escrito nada sobre esto porque me parece un tema más de fisioterapia.

      • Mama de tres says:

        Sí tienes razón, pero creo que está bien informar un poquitín y orientar dónde ir. si te parece bien y si tienes tiempo, claro, que sé que tienes mucho trabajo :)

        • Matronaonline says:

          Ya, pero es un tema que yo no domino… es como si una fisioterapeuta se pone a hablar sobre lactancia materna, cada una sabemos de lo nuestro ;) os podría soltar alguna barbaridad! Lo que sí que he visto en consulta es que las mamás que han acudido a un fisioterapeuta especialista en suelo pélvico han tenido resultados buenísimos, así que lo recomiendo siempre! No conozco ninguna asociación profesional que englobe a todos los especialistas, así que imagino que la mejor manera de encontrarlos es internet… o por consejo de alguna conocida que haya acudido a alguno.

No te vayas sin comentar :)